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Apolo 11

30 Oct 2019

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Hoy en día, pocas son en el mundo las personas que no conozcan el que fue, probablemente, el mayor hito logrado en la historia de la humanidad. Fue una misión espacial en la que se cumplió exitosamente su objetivo: que un ser humano pusiera sus pies en la luna, algo totalmente impactante y revolucionario.

La misión estaba comandada por un jovencísimo (si se tiene en cuenta la envergadura de la hazaña) Neil Alden Armstrong, que aquel día tenía 38 años. Le acompañaban los astronautas Edwin Eugene Aldrin Jr, apodado Buzz Aldrin, de 39 años, y Michael Collins, de 38 años.

Dicha misión tuvo su inicio el 16 de julio de 1969. No obstante, pasaron 5 días hasta que por fin se cumplió el objetivo más importante, aquel por el que la humanidad llevaba tanto tiempo soñando: el 21 de julio de 1969, el comandante Neil A. Armstrong se convirtió en el primer humano que puso sus pies en un astro que no era el planeta tierra, sino su satélite, la luna. Seguidamente, hizo lo propio su primer oficial Buzz Aldrin. 3 días después, el 24 de julio de 1969, los tres astronautas amerizaban la Saturno V en aguas del Océano Pacífico, poniendo punto y final a la misión.

Las palabras que el comandante Armstrong pronunció en el suelo lunar no podrían describir mejor el resultado de esta hazaña: un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad.

Todo esto suena muy bonito, pero faltan nombres. Cualquiera que piense en este momento histórico piensa seguidamente en sus protagonistas principales, Armstrong, Aldrin y Collins. Es más, la gran mayoría puede pensar solo en Armstrong, o bien, en Armstrong y el otro, o los otros. No se consideran al resto de personas que han trabajado duro en el éxito de esta misión. Desgraciadamente, como ocurre en muchos otros eventos, solo se tiene en cuenta a los que realizan el “trabajo bonito”, solo se llevan la fama los que han salido en las fotos. Es cierto que los tres astronautas han derramado sangre, sudor y lágrimas para llegar hasta donde han llegado, se merecen todas las condecoraciones que existan y todos los premios que puedan recompensar su grandísimo esfuerzo. Pero no debemos olvidar que han llevado a cabo la misión a bordo de un cohete que les han facilitado sus compañeros y, por supuesto, sus compañeras de equipo.

Aquí nos gustaría hablar y darle un poco más de protagonismo a algunas de estas mujeres que tanto han hecho por la tecnología y que apenas se tienen en cuenta.

Margaret Hamilton (1936)

Fue directora de la División de Ingeniería de Software del Laboratorio de Instrumentación del Instituto de Tecnología de Massachusetts, donde desarrolló junto a su equipo el software de navegación “on-board”.

Su enfoque del diseño de software supuso una revolución para la seguridad y supervivencia de los astronautas durante la Apolo 11, ya que aportaba una fiabilidad a esta nunca antes vista.

Dorothy Johnson Vaughan (1910-2008)

Fue profesora de matemáticas hasta que, en 1943, ingresó en la NASA, convirtiéndose en la primera supervisora y manager afroamericana de dicha administración.

Se hizo experta del lenguaje de programación FORTRAN trabajando en el grupo de Computación de la NASA y en el proyecto SCOUT para el lanzamiento de satélites al espacio.

En 1949, Vaughan se hizo cargo de la dirección de la West Area Computers, donde se originó un grupo de mujeres matemáticas afroamericanas que colaboraron en forma decisiva con el programa Apolo 11.

Mary Winston Jackson (1921- 2005)

Empezó a trabajar como calculista en la división de Cálculo del Área Oeste, y más tarde llegaría a ser la primera ingeniera de color de la NASA. Después de 34 años en la NASA, Jackson alcanzó el puesto más alto posible para ingenieros. Más tarde, fue directora de dos programas al mismo tiempo: Federal Women’s Program en la oficina de Igualdad de Oportunidades, y del Affirmative Action Program. En estos cargos trabajó para influir tanto en la contratación como en la promoción de mujeres en la NASA, en el ámbito de la ciencia, la ingeniería y las matemáticas.

Durante su tiempo como ingeniera en NASA, trabajó en varias divisiones: la División de Investigación de la Compresibilidad, División de Investigación a Escala Real, División de Aerodinámica de la Alta Velocidad, y el División de Aerodinámica Subsónica-Transónica, formando parte del antes mencionado grupo de mujeres matemáticas afroamericanas de la NASA.

Katherine Coleman Goble Johnson (1918)

Contribuyó a la aeronáutica de los Estados Unidos y sus programas espaciales con la aplicación temprana de las computadoras electrónicas digitales en la NASA.

Fue inicialmente asignada a la sección West Area Computers que era supervisada por la matemática Dorothy Vaughan, donde también trabajó junto a Mary Jackson en el grupo de mujeres antes mencionado, y luego reasignada al área de Guía y Control de la División de Investigación de Vuelo de Langley.

Uno de los puntos fuertes por los que destacaba era su gran precisión en la navegación astronómica, y calculó la trayectoria para el vuelo del Apolo 11.

Actualmente es miembro de la hermandad de mujeres Alpha Kappa Alpha.

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